Máximo Spencer siente hambre, su mirada es aún más oscura, incluso su piel se eriza cosa que nunca le había causado una mujer. Verla ahí, solo para él, con esa lencería que deja mucho que ver, sentada en el orillo de la cama, su rostro sonrojado quizás por la vergüenza, eso, eso le hizo babear de ganas.
Sus pasos son firmes hacia Julieta, que no se atreve a mirarlo por ahora, y que se le va a salir el corazón de lo acelerado que lo tiene.
Lo único que puede ver son sus pies, ya que él está des