—lo que necesitas es un castigo— la agarra de la manos para tenerla sometida
—no necesito nada— responde y Máximo con su mano libre la nalguea para luego, hacerla abrir de piernas teniendo un buen acceso, por lo que ella lo puede sentir, así que cierra los ojos
—¡El que manda soy yo!— roza su miembro con el trasero de Julieta, haciéndola sentir una extraña sensación, por tal motivo intenta levantarse, pero no puede, él está ejerciendo fuerza —¡Jamás podrás librarte de mí!— dijo con firmeza