Mundo ficciónIniciar sesiónLos adjetivos no podrían medir el tamaño y la belleza de ese huerto. La tierra se extendía por cientos de metros y descendía hasta llegar al borde de un arroyo. En lo alto, más cercano a la casa, brotaban árboles frutales en abundancia: era una invitación a un banquete para todo aquel que quisiera festejar. Sin embargo, a medida que se alejaban, el bosque nativo dominaba el terreno hasta el punto en que solo veían formas.