Minutos antes de su primera cita con Olivia, Erick descubrió que estaba mucho más nervioso de lo que habría esperado estar, lo que, al mismo tiempo, lo hacía sentirse como un estúpido. Aquella no era, por supuesto, la primera vez que se veía a sí mismo en una situación como esa. Antes de casarse con Louisa, habían sido muchas las mujeres con las que había salido a comer, a bailar o al teatro; no le gustaba presumir, pero sus citas siempre solían ser un rotundo éxito, lo que le había concedido u