— ¡No puedo creer que no me lo hayas contado!
El desayuno de Olivia fue brutalmente interrumpido cuando un periódico, como salido de la nada, fue a caer sobre la mesa justo cuando ella pretendía llevarse a la boca apenas su segunda cucharada de cereal. Tras dejar el bol de lado y levantar la vista para mirar la furiosa expresión de Trina, se concentró en el periódico y, al ver la fotografía a todo color que ocupaba cómodamente la primera plana, sintió que se le helaba la sangre, aunque al mism