Mujer prohibida: 15. Mía se desmaya
— ¿Qué…diablos significa esto? — se preguntó. El móvil temblando entre sus dedos. Su pecho, de pronto, bajando y subiendo.
Comenzó, con desconcierto, a pasar y a detallar cada una de las fotos. El rostro de Mía, su Mía, estaba dibujado en cada una de las fotografías, y junto a ella, en una situación verdaderamente cuestionable, se encontraba un hombre de más o menos su edad. Parecía la habitación de un… hotel.
No, no. ¿Qué estaba pasando? Pasó un trago. Eso era verdad. Esa no era su novia. La mu