El peor castigo: 6. Prueba de paternidad y autorización de viaje
Hubo un momento de silencio en el que Matías evaluó a Emma. La conocía. Carajo. La conocía demasiado bien como saber que, cuando jugaba nerviosa con sus dedos, era porque no estaba segura de lo que decía.
Entornó los ojos y dio un paso hacia ella.
— No te creo, y como existe la posibilidad de que ese hijo sea mío, me aseguraré de pedir una prueba de paternidad.
Dentro de su doloroso estado, Emma pasó un trago, y lo miró horrorizada. Sus palabras eran amenazantes y no sabía lo que Matías se propo