“Eso no es lo que yo estoy…”.
“Yo no pedí nada de eso, Amira. Pero no voy a rehuirlo. Esto viene con el territorio. Tengo un imperio. Tengo un reino. Y los hombres envidiosos siempre querrán parte de eso. Vendrán contra mí con todo lo que tienen para poder tomar todo lo que he construido. Y los masacraré a todos cada vez”.
Mis ojos se cubren en lágrimas. “¿Pero qué hay con tu hijo, Dante? ¿Qué clase de vida le da eso?”.
Salta de la cama y se incorpora en toda su altura. Imponente. Devastador. P