EN LA CASA RODANTE DE ERNESTINE
Ernestine no se mueve frente a mí, incluso después de que yo le digo que está bien.
“No quiero que te dispare. June te necesita” le susurro, pero Ernestine no se deja intimidar.
Por suerte, no importa. Tommy decide que su mejor opción es vigilar la casa desde el exterior, por lo que obliga a June a recoger todos los teléfonos móviles de la casa. Los mete todos en una bolsa, ata la bolsa a la pata de una silla de la cocina y luego nos ordena que nos sentemos en