Afligida Calisto esperaba de pie frente al ventanal del departamento que ofrecía una vista panorámica de aquella parte de la ciudad; pasaba de la media noche y Abner no daba señales. Lo llamó, le envió mensajes e incluso acudió a sus amigos para saber de él y nada, ellos tampoco pudieron contactarse con su amigo.
Después de lo sucedido no tuvo más remedio que irse al departamento que compartían, con la esperanza de que él estuviera ahí, sin embargo, cuando llegó, la soledad la recibió en su lug