Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 39: Una tormenta interior.
Laudina se quedó viéndolo, sorprendida, porque era la primera vez que Falconer tenía una desavenencia con ella; jamás lo había visto molesto, ni siquiera levantar la voz.
—Lo siento mi amor… no estoy poniendo en duda tu valía como padre, sé que las amas y que mis hijas no podrían tener un mejor padre que tú… no quería ofenderte.
Él asintió y suspiró, sintiéndose un poco avergonzado por cómo había reaccionado.
—Yo también lo siento, no debí reaccionar de esa manera, Laudina, podía decirte lo mis