Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 40: Un hecho que no admite discusión.
Al día siguiente, Laudina fue dada de alta, Falconer dejó el trabajo de su oficina para dedicarse una semana a ella y a las niñas, estaba encantado.
—Amor, ¿No puedes cargar a las dos al mismo tiempo? —le dijo ella, mirándolo tomar a Claudia y después alzar a Falia.
—¿Quién dijo que no puedo? Por mis princesas me convierto en un súper hombre —manifestó con una sonrisa.
Esa faceta de hombre cariñoso y de buen padre hacía que se enamorara cada día más de él. Para ella él era perfecto, había sido