Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 28: Un hombre exagerado.
La rabia se agitó con fiereza en el interior de Leonor y con los ojos chispeantes del enojo le respondió.
—Pero ten presente que solo lo hago por mi hijo, porque tú no eres la persona que imaginé.
Él se quedó viéndola y no dijo nada, y desde ese momento las cosas no marcharon mejor, fingían cuando estaban frente al público, se tomaban de las manos y hasta besos se daban, pero puertas adentro cada uno se iba por su propio lado, dormían en habitaciones separadas.
Dos días después regresaron a la