Capítulo 75: Un hombre desquiciado.
La mano de Leonor tembló ligeramente al cortar la llamada de su hijo, con el corazón, latiéndole con un cóctel de esperanza y temor. Cuando escuchó que Villasmil estaba pidiendo su presencia a cambio de saber el paradero de su nieto, no pudo negarse. Dejó a Claudia con su madre y decidió viajar, no podía dejar solo a su hijo, a pesar de su negativa de que fuera.
El viaje a París fue borroso, impulsado por la singular concentración que había consumido a Leonor desde la desaparición de su nieto.