94. Me vuelves loco-2
Los ojos de Layla se iluminaron como dos luceros en mitad de una negra noche. Su corazón se agitó mientras el deseo sexual crecía a pasos agigantados. Se mordió el labio, deslizó su mano por la piel de Nathan, deteniéndose sobre la pretina del pantalón.
Nathan no llevaba cinturón, ella lo miró a los ojos, esperando quizá que lo detuviera, aunque no quería que lo hiciera.
—Adelante, haz lo que quieras —la alentó él, lleno de expectativa.
Layla pasó saliva por su seca garganta. Abrió la pretina d