124. Manzana podrida
124. Manzana podrida
Cuando se sintió mejor, Layla bajó al jardín antes de la hora del almuerzo para reunirse con Bella y su futura familia. Se sentó en la silla, junto a ella.
—¿Cómo te sientes? —preguntó la joven, al verla acariciarse el vientre.
—Cansada, esto de la maternidad es veinticuatro por veinticuatro, los siete días de la semana, los meses que duré el embarazo.
Bella sonrió, pero también se sintió conmovida.
—No debe ser fácil llevar cuatro vidas dentro de ti.
Layla suspiró, girando