STEVEN
—¿Alan te pusiste en contacto con Barrett para vender la propiedad? —le pregunto a mi amigo con enfado.
Levanta la vista de su portátil y frunce el ceño.
—Le llamé ayer, no creo que sea oportuno insistir, si entiende que tienes prisa por vender, le quitará importancia.
—No me importa, puedes regalarla si quieres, solo deshazte de ese maldito lugar —insisto, cada vez más negro.
—Steve, llevas un mes así, para... estoy harto de trabajar en estas condiciones. —Cierra el portátil bruscament