STEVEN
Entro en la casa a las diez de la noche, después de la discusión que he tenido con Robert me he encerrado en un mutismo que a Alan le parece alarmante, tanto que propone una salida estratégica al bar de enfrente.
Nos tomamos una botella de whisky de doble malta para dos, y ahora no diré que estoy borracho, pero casi.
Parece que estoy flotando en un mar de felicidad y el pensamiento de ella es menos opresivo.
Las palabras dirigidas a la examiga infiel son un recuerdo lejano y me dirijo a