STEVEN
Desde que entré en el restaurante, mis ojos no se apartaron de la mesa en la que estaban sentados Olivia y Robert.
—Steven, ¿qué pedimos? —Julia está leyendo el menú sin saber el verdadero motivo por el que ha sido invitada.
Se vistió como si fuera un estreno de la Ópera y, sinceramente, está impresionante. Los hombres del restaurante la miran a escondidas de sus acompañantes y a mí me da igual, ya que mi mirada se dirige a lo que ocurre en la otra mesa y tiemblo de rabia y de ganas d