37/ YA ESTAMOS EN ROMA
Pegando sus labios con los míos mientras su lengua bailaba dentro de mi boca, mi marido me fue subiendo vestido hasta que consiguió quitarmelo, me quise resistir y darle puñetazos para apartarlo, pero rompió mi sujetador quedando mis pechos desnudos, lamió y mordió el lóbulo de mi oreja, haciéndome gemir, besó y mordió suavemente mi cuello, siguió bajando besando mi piel hasta llegar a mis pechos, los lamio y mordió, mordiendo suavemente mis pezones haciendo que enseguida se pusieron duros, mie