Esa noche casi no pude dormir por no terminar de comprender, porque no se divorciaba de mi Giuliano y se casaba con su amante dejándome a mi libre, si resultaba que yo era la que según mi marido, la que lo avergonzaba y la amante de sus socios. Me levanté ese día de la cama cansada ya de aguantar sus palizas y sus insultos. Me acerque a la puerta del dormitorio y moviendo el manillar me di cuenta que la puerta estaba abierta, salí del dormitorio acercándome al dormitorio de Giuliano y viendo qu