Nos fuimos por la noche del hotel, subimos a la limusina que estaba aparcada en la puerta llevándonos el chofer al aeropuerto, subimos al avión y cuando nos sentamos en los sillones me dirigí a Angelo.
— Quiero irme a Palermo, me quedaré con mis padres hasta que las señales que tengo en mi espalda desaparezcan — le dije
— No quieres problemas con tu marido ¿no es eso? — preguntó
— Eso es, Adrianna quiere que nos divorciemos pero yo amo a Giuliano y no le será fácil, separarme de él — le contes