54. Un lobo despojado de su alma.
—¡Ríndanse y arrodíllense ante el nuevo Rey! —ruge Octavio, su voz impregnada de orgullo, autoridad y una arrogancia que resuena como un trueno sobre el campo de batalla…
En el castillo.
Los ojos de Anteo brillan con una intensidad oscura y perturbadora al observar a Júpiter. Por años ha deseado tenerla. Por años, ella ha sido su obsesión.
Pidió la bendición de Zeus.
Imploró a Apolo una señal para reclamar su mano.
Soñó con forjar una alianza invencible. Pero, en lugar de respuestas, recibió