40. No hará un espectáculo.
—Lobito, no cedas en eso —ordena Annie con firmeza, sus ojos brillando con travesura.
—Potra, pero sería la oportunidad perfecta para alejarme de esa mujer. No me veo durmiendo junto a ella —replica Arón, frunciendo el ceño con incomodidad.
—Ni lo sueñes. Eso jamás pasará —contesta Annie con un tono cortante, dejando clara su postura.
—Tío, lo siento, pero no puedo complacerte. Mi cachorro es mi prioridad, y no hay nada ni nadie que me aleje de él —dice Arón con una sonrisa helada, su mirada fi