UDEN. CAPÍTULO 7. Una situación absurda
UDEN. CAPÍTULO 7. Una situación absurda
Dax no dijo nada mientras la llevaba de vuelta al interior de la casa, pero la forma en que la sostenía dejaba claro que no había discusión posible, porque uno de sus brazos rodeaba su espalda con fuerza y el otro sujetaba sus piernas sin esfuerzo, como si aquello fuera lo más natural del mundo.
—Puedes bajarme —murmuró Camila, más por orgullo que por convicción—. Puedo ir sola.
—No, no puedes —respondió él, sin mirarla.
—¿En serio vas a decirme hasta lo