CAPÍTULO 95. MI, MI, MI
El silencio que siguió a la última frase de Lauren fue tan espeso que casi parecía material. Nolan perdió el color en cuestión de segundos, se puso blanco como un papel y, sin poder controlarse, se levantó como un resorte, haciendo que su silla cayera hacia atrás. La seguridad que había intentado sostener durante todo el juicio se desmoronó como una fachada mal construida mientras los gritos salían de su boca.
—¡Eso es mentira! —vociferó y su voz se quebró en el último tramo—. ¡Yo no hice nada