Capitulo 23.
Toqué la puerta tres veces antes de entrar al despacho y una vez adentro, el hombre ni se digno en levantar la vista para mirarme, la mantuvo pegada a la computadora, como siempre.
Dejé la taza sobre el escritorio y lo único que dijo fué "gracias" así que me dispuse a irme sin mencionar palabra.
-¿A dónde vas?
Me frené en seco, pero me mantuve de espaldas a él.
-Veo que estás muy ocupado así que mejor te dejo solo para que trabajes tranquilo.
Todo quedó en silencio y segundos después, escuché c