CAPÍTULO 38. La bella y la bestia
CAPÍTULO 38. La bella y la bestia
Scott respiró profundo antes de mover suavemente a Alexa para despertarla.
—Vamos, bella durmiente. Tienes que despertar —susurró y por un instante se permitió ser una persona sensible y agradable y lo que vio fue a una mujer al límite de sus fuerzas—. Vamos, nena, levántate.
Alexa abrió los ojos con cansancio. La cabeza le daba vueltas y tenía demasiadas emociones a flor de piel.
—¿Sabemos...? ¿Hay alguna noticia de Howard? —preguntó.
—El doctor dijo que estar