CAPÍTULO 20. Una mujer que jamás sería suya
CAPÍTULO 20. Una mujer que jamás sería suya
No habían pasado ni siquiera tres horas cuando llegaban ya al aeropuerto. Para Max subirse a un avión era normal, pero hacerlo a uno privado y con tanto lujo, no mucho. Así que se sentía extraña mientras veía que el avión ejecutivo tenía hasta una habitación con cama incluida.
El vuelo era largo, pero ella tenía tanta curiosidad acerca de todo el trabajo que hacía Liam aparte de la empresa, que no dejó de preguntar: ¿de dónde salían y a dónde enviaban