CAPÍTULO 15. Una solución desesperada.
CAPÍTULO 15. Una solución desesperada.
Salió de allí apurado para no ver la pequeña sonrisa de triunfo en la diabólica boquita de aquella mujer y sacó el teléfono para llamar a su abuelo.
—Está bien. Me caso —escupió como si aquella aceptación le quemara la boca—. No sé qué haya que hacer ahora pero... organízalo.
Aquello iba a ser un suplicio, pero a Scott no le quedó más remedio que asumirlo. Esa noche Gerard Hamilton y Daniel Craig se pusieron de acuerdo y para el día siguiente ya le habían