CAPÍTULO 11. Sometiendo a una chica mala
CAPÍTULO 11. Sometiendo a una chica mala
El rostro de Scott Hamilton se ensombreció en un segundo.
—¿De qué estás hablando?
—Ven, mira aquí —Alexa sacó tres expedientes y el CEO se puso a revisarlos de inmediato.
Cinco minutos después echaba atrás la silla del escritorio de Alexa y se sentaba, revisando cada una de las inversiones que Alexa le señalaba. Tres casos más, tres problemas... ¡y él no había notado ninguno!
—¡Maldición! —gritó lanzando la pluma contra una de las pizarras—. ¿Cómo no vi