Mientras la suave luz de la mañana se filtraba por la habitación, Stephen comenzó a despertarse lentamente, con la mente aún flotando entre los sueños y la realidad. Una voz delicada, dulce como una melodía, lo fue sacando de su sueño.
—Stephen... —susurró, apenas audible al principio.
Parpadeó varias veces, con la vista todavía borrosa, como si una fina niebla cubriera sus ojos. Poco a poco, la imagen frente a él se volvió nítida, y su corazón dio un vuelco. Allí, de pie junto a la cama, estab