Habían pasado tres días y el tan esperado día por fin había llegado. La tensión previa entre ambos era tan alta que Maxwell decidió que no debían abrir los resultados en el hospital.
Primero visitaron el hospital que Anna había elegido y, desde allí, condujeron hasta el segundo centro médico, ubicado en pleno corazón de la ciudad. Durante todo el trayecto, Anna estuvo sumamente ansiosa; no dejaba de mirar de reojo el sobre, sintiendo una mezcla de curiosidad y miedo ante lo que pudiera decir. M