Narrador omnisciente
La Sra. Maria Forbes permanece sentada con total calma en la espaciosa sala mientras observa a su hijo dar vueltas por la habitación como un hombre cuya esposa estuviera en labor de parto. Le dio un sorbo a su copa de champaña y soltó un suspiro.
—¿Piensas relajarte en algún momento o qué? —dijo con una leve risita.
—No lo sé, ¿por qué demonios estoy tan nervioso? Es solo una chica —se quejó él.
Maria Forbes se rio entre dientes. —Ves, ahí es donde te equivocas por completo