Tras tres minutos de un silencio incómodo, mientras él devoraba mi cuerpo con una mirada cargada de suficiencia, dio un paso hacia atrás.
—Hmm —tarareó con un tono de satisfacción—. ¿Sabes qué? Acabo de cambiar de opinión, creo que iré a buscar comida de verdad —anunció mientras me daba la espalda.
¡Me quedé con la boca abierta! ¿Qué? ¿Me deja a medio desnudar, me pone en situación y luego se larga? ¿Quién se cree que es este tipo?
Me quedé allí sentada, incrédula, mientras él tomaba su saco de