Me quedé en silencio por unos segundos, sin saber muy bien qué hacer. Había bloqueado su número, pero debió conseguir una línea nueva para comunicarse conmigo. ¿Por qué estaba tan desesperado por volver conmigo cuando apenas unas semanas atrás actuaba como si ya no me amara? Lo cache mendingando y ni siquiera se inmutó; no mostró ni una pizca de arrepentimiento o remordimiento.
—Anna... Sé que estás ahí, reconozco hasta el más mínimo sonido de tu respiración —dijo, y me descubrí a mí misma sonr