48. Pasión
La noche acentúa sus sollozos. Los sollozos que María Teresa no puede evitar sentir cada vez que piensa en Luis Ángel.
Una vez salió de la compañía de los Torrealba, había quedado a la deriva unos cuantos momentos, pero después de una gran desesperanza, había vuelto a la casa en el auto que hace apenas algunos días había comprado. Conducir sin camino, sin embargo, tampoco la había calmado y necesitó regresar a la casa.
Aparentando estar calmada y con serenidad, se había vuelto a su habitación