47. El corazón no miente, lágrimas de dolor
Por ende, María Teresa abre sus ojos y gira a ver a Pablo.
—¿Qué estás diciendo?
—Lo he visto. Se nota. Fuiste otra mujer cuando lo viste —deja saber Pablo.
—Dices boberías —rezonga María Teresa—. Eso es verdad. ¿Acaso no sabes lo que me hizo?
—El corazón nunca miente, María Teresa. Nunca.
Para María Teresa oír esa clase de cosas no le traen ni la más mínima tranquilidad y como Pablo cambia de tema, no le queda de otra que volver a tragar saliva, bebe su vino y acomodarse en la silla. ¿El co