45. Ya no
El mismo Luis Ángel ha quedado impresionado con la mujer que está viendo. No puede ser capaz de procesar las palabras. Está petrificado en su sitio pero no puede decir otra cosa o aparentar que está afectado por verla.
Carraspea, se arregla, y pide que la junta continúe.
El gerente sigue hablando, señalando el panel que muestra las imágenes de las acciones y no necesita tener más de un momento para saber que esa mujer es María Teresa. ¡Es ella!
La mira de reojo. Su calma ha cambiado. Está he