33. Dueña de toda esa belleza
—Mi hijo es el niño que el señor Luis Ángel presentó. Ángel será un Torrealba.
Apenas había evadido la primera pregunta de Eva, lo que hizo María Teresa para conocer de sus sospechas fue recuperar la fuerza con tal de ser lo suficientemente valiente para hacérselo saber. Ahora mismo.
Eva frena de golpe y abre la boca con desenfreno.
—¿¡Tu hijo es el heredero de los Torrealba?!
María Teresa sabe que es un seudónimo con el que debe lidiar a partir de ese momento.
Da una ojeada hacia el camino