10. Hacia el cielo
Cuando puede darse cuenta María Teresa los brazos de este hombre la estrujan con ligereza, al tiempo que el movimiento de sus labios la conducen hacia aquel toque celestial. Un movimiento incapaz de controlar. Nunca hubiese imaginado que aquellos labios tocarían los suyos de esa manera, como desesperados, esperando encontrarla también.
El estado de sorpresa que sobrepasa a María Teresa es abismal, e inevitablemente cierra los ojos.
El beso la hace volar incluso cuando no es el hombre bueno par