—¿Quiénes son ustedes? —gritó Lucca, abriendo ligeramente su puerta, listo para enfrentar lo que fuera.
Uno de los hombres levantó una mano, pidiendo calma.
—No buscamos pelea —dijo con una voz firme y grave. Su mirada se posó directamente en Lilith—. Hemos venido por ella.
El silencio cayó sobre el grupo como una losa. Loren y Susan intercambiaron miradas de confusión, mientras Lilith sentía que el aire abandonaba sus pulmones.
—¿Por mí? —susurró, aunque en el fondo ya lo sabía.
Lilith