El sol se filtraba a través de la rendija de la ventana, iluminando la fría y austera sala de entrenamiento de la mafia. Lilith estaba allí, inmersa en un mundo de dolor y superación. A medida que el día avanzaba con su tedio habitual, la joven luchadora buscaba en cada golpe no solo la fuerza física, sino también una manera de enterrarse un poquito menos en su propio sufrimiento.
Sosteniendo el pesado peso de una barra en sus manos, se miraba al espejo, enfocándose en su reflejo, en la determi