POV LYRA
No debería afectarme así.
Eso es lo primero que pienso cuando levanto la vista y lo tengo frente a mí.
Tan cerca que mi cuerpo reacciona antes que mi cabeza. Tan cerca que el mundo parece reducirse a su presencia, al espacio exacto que ocupa, al aire que se mueve distinto entre los dos.
Mi corazón se acelera.
No por miedo.
Por reconocimiento.
Y eso es lo que más me inquieta.
Porque según todo lo que sé —según Mary, según mi vida entera— yo no debería sentir esto. No así. No con nadie.