POV KAEL
Salgo de la cafetería con el aire aún cargado en los pulmones.
No porque falte oxígeno.
Porque sobra su olor.
Lo llevo pegado a la garganta, instalado en el pecho, como una huella invisible que mi cuerpo se niega a soltar. Camino despacio, controlando cada paso, cada respiración, pero por dentro todo está desordenado.
O mejor dicho…
Todo está peligrosamente alineado.
Nox está insoportablemente feliz.
No ruge. No gruñe. No empuja. Está tranquilo de una forma que jamás había sentido. Lo