Mundo ficciónIniciar sesiónSe quedó con el ala de la ventana en la mano.
Atónito, sin pestañear y sin entender el porqué de que la ventana estuviera rota.
-¿Daylhan?- llamó Keerd con el ala de la susodicha en la mano.
El castaño se dirigió hacia él.
-Dime mo ghr...-
No terminó la frase cuando vio a su esposo mirándole y con el ala de la ventana sujeta en una de sus manos.
-¿Por qué está rota?- inquirió Keerd.
-Pu-pues no...ni me he dado cuenta- tartamudeó Daylhan.
-¿Sabes







