Mundo ficciónIniciar sesiónCuando quiso darse cuenta volvió a encontrarse en el lecho de la casa. Con el azabache sobre él. Devorandolo. Restregándose contra su cuerpo. Ambos desnudos. Ardiendo. Bruscamente, sintió cómo lo colocó bocabajo.
-Ke-Keerd no…-
-Callate- ordenó Keerd que le apresó las manos por las muñecas con una suya. Notaba la boca del moreno recorrerme el cuello. Llenándolo de fieros besos.
-Keerd por favor no…-
-Yo soy el Alfa- gruñó, enfadado.
Sus piernas fueron separadas d







