Un golpe al corazón.
Entonces él se levanta y me mira, mostrándome una sonrisa nerviosa y luego de un suspiro y soltar aire se le ocurre decir la más estúpidas de las ideas.
—¿ Puedo llevar a la pequeña a dar una vuelta ? Creo que tenemos mucho de que hablar. Recuperar el tiempo perdido—Lo miro con sorpresa.
—¿ Estás bromeando cierto?
—No ¿Por qué? Es mi hija y quisiera compartir con ella, entiende Sarah. Quiero conocerla y…
—¡ No! Y es mejor que te vayas Thomas. Tu no tienes absolutamente nada que hacer aqu