Guillermo observó a Laura, con su expresión grave y preocupada. La pregunta de su hija había dejado una sombra en el ambiente, y comprendía que no era el momento adecuado para abordar ese tema tan delicado.
—Hija, no es el momento de responderte esa pregunta —dijo Guillermo, esforzándose por mantener la calma—. Necesito resolver algunas cuestiones y después hablaremos de ello. Te sugiero que vayas a tu habitación; no debes abusar, recuerda que aún estás en reposo.
Laura asintió, sintiendo un to