María Constanza
Como una tonta me quedé mirando el espejo mientras recordaba lo delicioso que era besarlo, la manera en como su lengua acariciaba con gentileza y suavidad, para luego tomar de manera decidida mi boca, en las dos ocasiones él comenzaba delineando el contorno de mis labios, y poco a poco aumentaba la presión de manera demandante hasta apoderarse de todo a su paso.
No sé cómo iba a hacer con mis padres aquí y cuidándonos de no ser descubiertos, pero de algo si estaba segura y era q